La figura del Diseñador de Moda
El oficio de Diseñador de Moda ha evolucionado muchísimo en el último siglo. Desde que Charles Worth abriera su primera boutique y cosiera etiquetas con su nombre en las prendas, hasta la genialidad de Marc Jacobs, la figura del Diseñador de Moda ha ido oscilando entre el artista genial y el showman más comercial. Con Worth nació la alta costura y el sistema de moda tal y como lo conocemos hoy en día. El Diseñador de Moda era, entonces, una figura exquisita, cuyo trabajo consistía en vestir a las damas más adineradas y de clases sociales más altas. Mimaban el cuerpo de la mujer, resaltaban su feminidad y su principal objetivo era resaltar la belleza natural de las mujeres. Hoy en día, al Diseñador de Moda se le suele denominar Director Creativo y, precisamente, lo que más se valora en esta profesión es la creatividad, la modernidad y la novedad.

Del Diseñador al genio
Los primeros diseñadores de fama (como Christian Dior, Paul Poiret o Coco Chanel) eran personas que hacían del vestir a la mujer su máxima inspiración. La moda era algo muy exclusivo y, por tanto, ellos también lo eran. El diseñador concebía dos colecciones al año y las presentaba en su casa. El trabajo era trepidante, pues no tenían ningún tipo de ayuda informática, como hoy en día. Realizaban los bocetos, escogían las telas y los colores, y supervisaban los talleres donde se encontraban sus costureras y aprendizas. Los retoques finales corrían siempre a cargo del diseñador, que quería la perfección para sus modelos.
Pronto esta figura del diseñador organizado y exquisito dio paso a nuevos talentos, jóvenes considerados como verdaderos artistas por su capacidad de innovación. Fue en este momento, en que empezó a quedar muy claro que el objetivo de un diseñador no era únicamente crear prendas y modelos para las mujeres. Sus ideas se convertían en arte, en transgresión, y sus desfiles eran verdaderos espectáculos. Se empieza a apreciar la genialidad del diseñador y la importancia de la moda.
Ser Diseñador hoy
Hoy en día, estudiar diseño y dedicarse a la moda es algo vocacional. Existen escuelas que tienen muchísimo renombre, como la Saint Martin’s School de Londres (de donde salió John Galliano) y otras menos famosas. Pero hay todo un eje común a todas estas escuelas: ya no se enseña únicamente a cortar, a realizar patrones o a dibujar bocetos. Hoy día se enseña la importancia del marketing dentro de la moda, se enseña cómo gestionar el negocio, la importancia de la publicidad y de la imagen, y se enseña a saber crear expectación, porque, al fin y al cabo, hoy en día la moda es esperar lo más inesperado.
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